Habilidades blandas: Los Requisitos del éxito

Por: Ing. Lennin Javier Piña 06 de agosto del 2019

Llevo trabajando como docente mas de diez años, he impartido clases desde el nivel primario hasta el universitario, en instituciones publicas y privadas. Uno de los temas de discusión recurrente entre homólogos y críticos del sistema educativo dominicano es: ¿Por qué no son los estudiantes más brillantes académicamente, los más exitosos laboralmente?

Este tema de discusión nace en muchas ocasiones al notar que los alumnos al finalizar su formación pre-universitaria (secundaria) inician su vida laboral, es notable presenciar que jóvenes con un alto rendimiento académico, no consiguen las mejores ofertas de trabajo o posiciones que otros que tal vez los docentes consideramos “No aventajados” (sin intención de menospreciar”. Es que pareciera un tema de “suerte”, “coyunturas”, “influencias”, etc. Las razones por las cuales determinados jóvenes cuyo rendimiento escolar no fue el mejor consiguen posicionarse y estabilizarse laboralmente.

Analizando sobre este frecuente evento y a propósito del abordaje y la moda de hablar sobre el desarrollo de competencias (habilidades), término que ha estado muy de moda, sobre todo de cara al nuevo modelo curricular implementado en República Dominicana, he centrado mi critica entorno al desarrollo de competencias en la educación pre-universitaria. Según Cesar Coll, una competencia es un conjunto de atributos que una persona posee y le permiten desarrollar acción efectiva en determinado ámbito.

Actualmente las competencias se entienden como actuaciones integrales para identificar, interpretar, argumentar y resolver problemas del contexto con idoneidad y ética, integrando el saber ser, el saber hacer y el saber conocer. (Tobón, 2013). Cuando estas competencias hacen referencia a las capacidades que se van adquiriendo a lo largo de su vida, estudios y preparación académica, técnica o laboral, nos referimos a competencias Duras (en ingles Hard Skills). Este es el tipo de competencias que en lo general buscan desarrollar los centros educativos, con un modelo de enseñanza que por tradiciones pretende preparar mano de obra cualificada para el mercado laboral.

Hemos medido a los alumnos por la capacidad de los conocimientos académicos o técnicos que pueden exhibir dejando en muchas ocasiones en un segundo plano otras habilidades que hoy por hoy los nuevos desafíos del mundo moderno nos han mostrado son igual o mas importantes que estas llamadas competencias duras. En cambio, se ha notado que las grandes empresas del mundo ponen sus ojos en los candidatos que han sido capaces de desarrollar sus habilidades blandas en paralelo a sus estudios.

Las competencias o habilidades blandas son aquellos atributos que permiten actuar de manera efectiva. Confluyen una combinación de destrezas destinadas a tener una buena inter-relación; es decir, saber escuchar, dialogar, comunicarse, liderar, estimular, delegar, analizar, juzgar, negociar y arribar a acuerdos. A diferencia de las habilidades duras, que se identifican con todo el conocimiento académico curricular obtenido durante el proceso formativo formal, las habilidades blandas tienen que ver con la puesta en práctica integrada de aptitudes, rasgos de personalidad, conocimientos y valores adquiridos.
Esta dicotomía plantea un desafío enorme en los centros educativos de nuestro país, mientras el modelo latente pretenda priorizar las competencias duras y centrar el aprendizaje en “la obtención de conocimiento científico o técnico” el mundo de fuera le exige a los futuros trabajadores o emprendedores otras destrezas que deben y pueden ser desarrolladas con el currículo pero que requieren de un enfoque diferente al que se les da regularmente.

¿Qué sucede entonces con nuestros alumnos? ¿Cuáles son capaces de desarrollar habilidades blandas? Dos preguntas que luego de analizar hasta aquí podríamos estar haciéndonos. La verdad es que los estudiantes académicamente “aventajados” priorizan a tal modo la exhibición de esas habilidades duras (que fue para lo que la escuela tradicional los preparó) que muestran pocas destrezas interpersonales como trabajo en equipo, capacidad de negociación, delegar, etc. Por citar solo algunas de las habilidades blandas mas resaltadas por el sector empresarial. En cambio, en mi praxis he podido notar que aquellos alumnos a los cuales les cuesta mayor esfuerzo desarrollar habilidades duras, aquellos que los docentes etiquetamos como académicamente “No aventajados”, buscan compensar con otras destrezas interpersonales y comunicativas que descansan en las llamadas habilidades blandas, suelen desarrollar un liderazgo innato, como asumen no saberlo todo, son propensos al trabajo en equipo, están abiertos a negociar su punto de vista, entre otras habilidades que podemos encontrar dentro de la amplia lista de competencias blandas.

Este articulo no pretende dar por hecho que las habilidades blandas sean mas importantes que las duras, sino enfatizar en la importancia del desarrollo de ambas de manera conjunta en el proceso formativo del individuo, específicamente a nivel pre-universitario. Afirma el doctor en Psicología organizacional Edgar Eslava Arnao, “La combinación efectiva de las habilidades duras y las habilidades blandas, estaremos en capacidad de resolver determinadas situaciones sociales críticas o en capacidad de resolver problemas y alcanzar el éxito en las gestiones gerenciales en los ámbitos laborales, en incluso sociales y familiares. Reconociendo la importancia de las habilidades blandas, podemos referirnos a las ‘habilidades para la vida’. No pueden dejar de estar integradas”.

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